Es probable que Jabes haya sido descendiente de los Ceneos y que luego fue incorporado a la tribu de Judá. Como diría Pablo “alejado de la ciudadanía de Israel y ajeno a los pactos de la promesa”. Sin embargo, su historia es tan impactante que es mencionada en la Biblia.
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Si Satanás quisiera destruirme, ¿Cuáles serían sus estrategias?
Despierta, tú que duermes!
Tienes un enemigo mortal, cien veces más poderoso que cualquier líder humano.
Él está furioso, porque sabe que no tiene mucho tiempo (Ap 12.12).
Él está buscando robarte, matarte y destruirte… personalmente!
Para él, destruirte es mucho mejor que apenas matarte. ¡Él gana mucho más!
El general que no se detiene para pensar en las estrategias de su enemigo normalmente perderá. ¿Y tú?
¡Enseñando a ciegos a hornear macarons!
Hacer discípulos es la misión central de la iglesia (Mateo 28:18-20).
Para cumplir esta misión dada por Cristo, no es suficiente hacer discípulos; ¡también implica ayudar a otros a hacer discípulos!
La estrategia bíblica de hacer discípulos intencionalmente avanza con un efecto multiplicador: ¡discípulos fructíferos que reproducen discípulos fructíferos! Es multiplicación espiritual, no adición espiritual.
Entonces, ¿cómo ayudamos a otros a hacer discípulos?
Avivamiento (Parte 7) – ¡Estilo de vida!
Cuatro preguntas claves
Base para un retiro con Dios, ya sea individual, como iglesia o en agrupaciones mayores.
¿Cuáles son las señales de avivamiento individual?
¿Cuáles son las señales de avivamiento en una iglesia?
¿Cuál son las señales de avivamiento en una ciudad o denominación?
¿Cuáles son las señales de avivamiento en un país?
Avivamiento (Parte 6) – Convertirse de sus malos caminos
2Cr 7.14. Cuatro componentes humanos de avivamiento: humillarse, orar, buscar y convertirse. Enfocamos aquí el cuarto y último.
“El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado.
¡Arrepentíos y creed en el evangelio!” (Mc 1.15)
“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Ap. 2.5).




