Esta semana fui animado en recordar que incluso cuando no lo veo, Dios está trabajando. Cuando ni siquiera lo siento, está trabajando. ¡Nunca para de trabajar! Dios me tocó cuanto a esto a través de un WhatsApp de Alejandro Quinteros. El me paso un enlace sobre una entrevista que la Alianza Evangélica Latina me hizo en octubre. Después nunca más oí más sobre esto, pero acabó siendo lanzado y Alejandro lo encontró.
