Conocí a un verdadero soñador. Era un publicista de éxito en Florianópolis, Brasil. Un día hizo un safari por la selva en un globo aerostático. A partir de aquel día decidió seguir su sueño. Hoy, dieciséis años después, y nueve como piloto profesional de globos aerostáticos, tiene su propia empresa. Ha llevado a pasear al “cielo” a más de diez mil personas. ¿Cuál fue la clave de su éxito? Pagó el precio de grandes sacrificios, cambiando profundamente el rumbo de su vida.
