En su libro 'Words Aptly Spoken (Palabras bien dichas), Bob Moorehead cita las inspiradoras palabras de un hombre ruandés que, en 1980, fue obligado por su tribu a renunciar a Cristo o enfrentar una muerte inmediata. Se negó a renunciar a Cristo y fue asesinado en ese mismo momento. La noche anterior había escrito un apasionado manifiesto que se encuentra en los siguientes párrafos. También se sabe que un estudiante cristiano, cuando fue desafiado por la firme ideología política de los comunistas, adoptó esto como su manifiesto de discipulado de Jesús.
