4. ¡Amor y obediencia radicales!
El blog ¡Avivamiento como estilo de vida!, destaca nueve características de un estilo de vida avivado. Semanalmente destacamos una característica, esta semana enfocamos la cuarta: ¡Amor y obediencia radicales!
¡Amor radical!
El Gran Mandamiento deja esto claro – amando a Dios con todo mi corazón, toda mi alma y toda mi mente (Mt 22.37-38). Es totalitario. Es absoluto. No hay espacio para otros amores que no fluyen de Él y para Él. En la medida que realmente andamos con Jesús, crecemos en experimentar Su amor. Y cuanto más crecemos, ¡más lo amamos!
Tres manifestaciones de ese amor ágape radical. En primer lugar, nada compite en mi corazón con Dios. ¡NADA! Cualquier cosa que podría competir es un tipo de idolatría. Él es mi fuente de vida, de alegría, de propósito y de identidad.
En segundo lugar, si realmente lo amo a Él, me amo a mi mismo. Si no me amo a mi mismo, si no me aprecio, si no estoy profundamente agradecido por quien soy, algo está distorsionado en mi psíquico, en mi alma. Puede ser que algo necesite ser quebrantado dentro de mí, sanado dentro de mí o liberado dentro de mí. ¡Jesús vino para que tengamos vida! ¡Vida abundante!
En tercer lugar, ese amor radical crea una cultura de amor. Una cultura de profunda aceptación, afirmación y alegría. Una cultura de elevarnos unos a otros. De ezer (ver aquí el blog sobre ese tema) donde nuestras vidas se realizan plenamente en la medida que elevamos a otros a alcanzar su potencial pleno.
¡Obediencia radical!
El amor y la obediencia están entretejidos. “Quien me ama me obedece” (Jn 14.15). Quien obedece de forma radical tiene el corazón y espíritu no apenas de un amante, sino también de un guerrero, un atleta, un trabajador que ve los frutos de su trabajo (2Tm 2.3-5). Un hijo amado que se multiplica (2Tm 2.1-2)!
¡Vida con propósito! No vivo para mí mismo. ¡Vivo para Cristo (Gal 2.20)! En Cristo, ¡paso a vivir! Vivir para algo mayor que mí mismo. Descubro mi llamado y siento la alegría de mi Señor cuando me entrego a esto (Mt 25.21, 23).
¡Solito, no! Descubro el poder de un equipo, donde mi llamado es compartido, afirmado y realizado. Donde juntos vemos cómo otras vidas son transformadas debido a nuestra entrega a ellas.
El costo es alto. Es mi vida. Al mismo tiempo, considero insignificante cualquier costo ante el privilégio de vivir en el amor de Dios y ser socio de Él en sus propósitos aquí en la tierra (Flp 3.7-14).
Después de Mt 28.16-20, posiblemente el versículo más famoso en la Biblia para los discipuladores es 2Tm 2.2, que habla sobre las cuatro generaciones. El versículo anterior resalta la identidad de hijo – podríamos llamar eso de amor radical. Los dos versículos siguientes introducen la metáfora de un soldado bajo de órdenes.
3 Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. 4 Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles (2 Tm 2.3-4, NVI).
Los asuntos civiles son importantes y necesarios. Al mismo tiempo, quien entiende la obediencia radical, entiende que son secundarios. No se enreda. Son tan profundamente secundarios que no interrumpen ni distraen al verdadero guerrero de su llamado primordial de seguir a Jesús.
Una ilustración. Decidimos comprar una casa como misioneros en Brasil. Parte de la cultura y disciplina como misioneros era que nuestro llamado siempre venía primero. La misión nos apoyó en la compra. Al mismo tiempo nos solicitó firmar un documento comprometiéndonos a que esa casa nunca sería un impedimento para movernos a cualquier lugar al que Dios nos llamase. La casa era importante. Pero era secundaria a nuestro llamado.
Una segunda ilustración sobre la primacía de la lealtad. Yo tengo muchas amigas. Mujeres increíbles que me dan mucha alegría. Todavía así, hay una mujer que es la primera. Débora es tan primordial que ninguna otra compite con ella en mi corazón.
Muchas veces decimos, “Dios primero…” Buscad primero el reino de Dios y su justicia (su carácter y sus propósitos) y todas las otras cosas serán añadidas (Mt 6.33). ¡Obediencia radical, vive de esa forma con alegría! Para una profunda ilustración sobre esto ver el blog sobre la “Hermandad de los Desvergonzados”.
¡Como dijo Irineo en el siglo II, “La gloria de Dios es el hombre plenamente vivo!” Es cada persona amada y amando plenamente. Es cada persona llamada plenamente y ayudando a otros a vivir en la plenitud de su llamado. ¡Que su amor y sus propósitos puedan transbordar de nuestras vidas!
David Kornfield
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