¿Alguna vez has sentido que tu ministerio es un “hacer” constante que ha dejado de lado tu “ser”? Como formador de pastores coaches de Iglesias Faro, me encuentro a menudo con líderes que brillan por fuera, pero cuyas lámparas internas están parpadeando.
La primera marca de una Iglesia Saludable Discipuladora comienza con un Pastor Saludable. No es una opción; es el fundamento. Como bien se desarrolla en el libro “El Líder que Brilla”, la excelencia en el liderazgo no nace de las estrategias, sino de siete relaciones clave, siendo la primera y más importante nuestra relación con Dios.
Aquí tienes una lista de verificación para evaluar la salud de tu “brillo” interior. Calificate de 0 a 10 en cada área:
___ 1. Intimidad sobre actividad. ¿Priorizas tus encuentros divinos en tu tiempo devocional por encima de tu agenda ministerial? (Marca 1, ítem 1). Un líder que brilla es, ante todo, un hijo que disfruta del “Romance Sagrado” con su Padre.
___ 2. Salud emocional y sanidad de heridas. ¿Estás avanzando en la restauración de tus conflictos del pasado? (Marca 1, ítem 2). No puedes llevar a otros a una libertad que tú mismo no experimentas. El líder saludable no es perfecto, pero es transparente con sus necesidades.
___ 3. El hogar como primer ministerio. ¿Tu familia se siente bendecida y priorizada, o se sienten como “huérfanos del ministerio”? (Marca 1, ítem 3). Tu brillo debe iluminar primero tu casa.
___ 4. Relaciones que elevan. ¿Tus interacciones sociales inspiran y dan valor a otros, o solo buscas “obreros” para tus proyectos? (Marca 1, ítem 4).
___ 5. Un corazón enseñable. ¿Mantienes el hambre y la sed por crecer, reconociendo que aún no has llegado a la perfección? (Marca 1, ítem 5).
De la teoría a la vida: El principal del ser
En “El Líder que Brilla”, aprendemos que nuestra Identidad de Hijos es lo que sostiene nuestro llamado. Si tu identidad depende de los resultados de tu iglesia, tu salud emocional fluctuará con las estadísticas. Pero si tu salud nace de ser plenamente amado por Dios, estás en el punto de partida para brillar desde tu interior y así contagiar a toda la iglesia donde sirves, con ese mismo brillo, comenzando por tu equipo pastoral.
¿Cómo avanzar este mes? Elige una de las cinco características anteriores. Si tu punto más débil es la salud emocional, quizás es tiempo de buscar a ese mentor o consejero (Marca 1b) que te ayude a procesar lo que has guardado por años. Si es tu devocional, vuelve al “primer amor” y apaga el celular antes de abrir la Palabra.
¡Tu turno! ¿Cuál de estas cinco áreas de salud sientes que Dios te está pidiendo atender hoy mismo? No te guardes la perla que Dios te dio hoy; comenta abajo para que juntos sigamos construyendo una cultura de pastores saludables que brillan con luz propia.

Gracias por recordar algo tan importante y es que una iglesia saludable empieza con un pastor saludable y que debemos enfocarnos más en el ser que en el hacer.
Excelente pastor muchas gracias por contribuir con nuestra salud integral. 🤝
Muchísimas gracias, Álvaro, por resaltar la centralidad de la salud de cada uno de nosotros! Eso se aplica todavía más si somos pastores “reproduciendo según nuestra especie”!
Yo hice el ejercicio de batalla espiritual recientemente. Ese ejercicio trabaja con la pregunta “Si Satanás quissiera me destruir o destruir mi ministerio, que él haría?” Y con base en las respuestas, priorizar los ataques más probables para desenvolver contraataques! Evaluando mi lista de 18 posibles ataques percibí que el que más está surgiendo es falta de salud emocional de parte de mis líderes y equipos.
Tu blog acerta en lleno al blanco de salud emocional. Que Dios lo use profundamente en todas nuestras vidas!!!
Sin lugar a dudas, tenemos que cuidar de nosotros para, con esa solvencia, cuidar del rebaño, esta semana somos desafiados a cuidarnos en estas 5 áreas; destaco la salud emocional como un área muy vulnerable en este tiempo para cada pastor/líder, al mismo tiempo, nuestros encuentros devocionales afirman nuestra identidad de hijos, que nos protege y nos equipa para ser saludables. Gloria a Dios…