Consagración total. ¿Lo conoces? ¿Lo vives?
“Eres Mi corredor, pero te pierdes cuando no mantienes tu vista en Mí. Yo soy tu Alfa, tanto en el sentido de tu punto de partida como en el de dirigirte suavemente (al estilo de un dictador benevolente. Tu ezer 😊). Y soy tu Omega. Tu punto final, Aquel a quien se dedica todo lo que haces. Tu tiempo es valioso. ¡Mi tiempo (kairos) es invaluable 😊! Me gustaría que lográramos una sincronía mucho más profunda.” – Jesús.
¡Amén, Señor Jesús! ¡Que así sea! Quiero eso. ¡Hineni!
A través de este mini-sabático de dos meses descubrí que yo estaba en un estado de agotamiento profundo. En la primera semana, comencé a percibir un agotamiento leve. Al final de un mes noté que continuaba con una gran dificultad para concentrarme en áreas de reflexión y crecimiento. Por fin hoy hice la autoevaluación de depresión o agotamiento (Ver el Test de Zung aquí). Me asusté al ver que mi puntaje fue de 44.5. “Usted está siendo seriamente debilitado por la depresión (o agotamiento) y necesita de consejería y ayuda espiritual.”
Descubrí que por mucho tiempo estuve motivado por la adrenalina de las reuniones. Cuando dejé de tener reuniones, perdí mucha de mi motivación. Temo que muchos de los que andan conmigo están en una situación parecida. ¡Tal líder, tal seguidor! Todos nos reproducimos según nuestra especie. ¡Uf!
“Sobre todas las cosas, guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Pr 4.23, NVI).
O, como dice mi amado hermano, Eugene Peterson en El Mensaje (traducido del inglés):
Mantén una vigilancia constante sobre tu corazón;
ahí es donde comienza la vida.
No hables con doblez;
evita las conversaciones descuidadas, las mentiras piadosas y los chismes.
Mantén la mirada fija al frente;
ignora todas las distracciones.
Cuida tus pasos,
y el camino se extenderá suavemente ante ti.
No mires ni a la derecha ni a la izquierda;
deja el mal atrás (Proverbios 4:23-26, MSG).
¡Despiértate tú que duermes (Ef 5.14)! ¡Vigila tu corazón… tus palabras… mantén la mirada fija al frente e ignora todas las distracciones! ¡Cuida tus pasos, sigue el Camino! ¡No mires ni a la derecha ni a la izquierda, dejando el mal atrás! ¡Guau! ¿La clave? Mantener nuestros ojos fijos en Dios. ¡De lo contrario, caemos en las distracciones! Hebreos 12:1-3 me viene a la mente.
¿Ves lo que esto significa? Todos estos pioneros que abrieron el camino,
todos estos veteranos que nos animan.
Significa que es mejor que nos pongamos manos a la obra. ¡Despojémonos de todo, comencemos a correr y nunca nos rindamos!
Sin grasa espiritual extra, sin pecados parasitarios.
Mantén tus ojos en Jesús, quien comenzó y terminó esta carrera en la que estamos.
Estudia cómo lo hizo.
Porque nunca perdió de vista hacia dónde se dirigía, ese final emocionante en y con Dios,
pudo soportar cualquier cosa en el camino: la cruz, la vergüenza, lo que fuera.
Y ahora está allí, en el lugar de honor, justo al lado de Dios.
Cuando sientan que su fe flaquea,
repasen esa historia de nuevo, punto por punto, esa larga lista de hostilidad que él superó.
Eso inyectará adrenalina en sus almas (Hebreos 12:1-3; MSG).
El himno favorito que se cantaba con frecuencia en el culto diario de la capilla en mi universidad, Wheaton College, es “Toma mi vida y que sea consagrada a ti” (Take my life and let it be). E un himno de absoluta dedicación. Las seis estrofas fueran condensadas por Vicente Mendoza en tres para ser así en español:
1 Que mi vida entera esté consagrada a ti, Señor;
que a mis manos pueda guiar el impulso de tu amor.
Que mis pies tan solo en pos de lo santo puedan ir:
que a ti, Señor, mi voz se complazca en bendecir.
2 Que mis labios puedan dar testimonio de tu amor;
y mis bienes ofrendar sepa siempre a ti, Señor;
que mi tiempo todo esté dedicado a tu loor,
y mi mente y su poder se consagren a tu honor.
3 Toma ¡oh Dios!, mi voluntad: hazla tuya nada más;
toma, sí, mi corazón y tu trono en él tendrás.
Toma Tú mi amor, que hoy a tus pies vengo a poner;
toma todo lo que soy; todo tuyo quiero ser.
Puedes ver la música para esta versión en español aquí. Y la versión cantada en inglés está disponible aquí.
Señor, hoy consagro mi vida de nuevo a Ti. Completamente. Sin reservas. Sin retener nada. Sin reclamar nada. Tú lo eres todo para mí. Te abrazo plenamente. Que te reveles en cada uno de mis pensamientos, palabras, actitudes y acciones. Hoy, esta semana, este mes, este año y durante todo el tiempo que me mantengas en esta tierra. En el santo y todopoderoso nombre de Jesús oro. ¡Amén 😊!
David Kornfield
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