La reintegración de la iglesia – ¿Por dónde comenzar?
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La reintegración de la iglesia – ¿Por dónde comenzar?

El discipulado NO es solo un programa. Debemos ir más allá de intentar replicar modelos de iglesia. De manera contraintuitiva, debemos vislumbrar y establecer los fundamentos del discipulado.
El discipulado no es un simple ejercicio de "copiar y pegar". Es una jornada redentora. Una jornada que es definida y que se distingue por cuatro principios esenciales: el Mandato, la Misión, la Motivación y el Maestro.
Todo comienza con el bajo concepto que tenemos de Dios mismo, reduciendo su majestad, santidad, justicia e incluso el amor que nos regala de manera natural. Lo reducimos a propósitos gananciales que se esfuerzan por aparentar salud y prosperidad al exterior. Pero con una realidad inerte, sin relaciones saludables ni íntegras en el interior. Todo esto resulta también en un bajo concepto del evangelio.

El discipulado: más allá de «copiar y pegar»
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El discipulado: más allá de «copiar y pegar»

El discipulado NO es solo un programa. Debemos ir más allá de intentar replicar modelos de iglesia. De manera contraintuitiva, debemos vislumbrar y establecer los fundamentos del discipulado.
El discipulado no es un simple ejercicio de "copiar y pegar". Es una jornada redentora. Una jornada que es definida y que se distingue por cuatro principios esenciales: el Mandato, la Misión, la Motivación y el Maestro.
Todo comienza con el bajo concepto que tenemos de Dios mismo, reduciendo su majestad, santidad, justicia e incluso el amor que nos regala de manera natural. Lo reducimos a propósitos gananciales que se esfuerzan por aparentar salud y prosperidad al exterior. Pero con una realidad inerte, sin relaciones saludables ni íntegras en el interior. Todo esto resulta también en un bajo concepto del evangelio.

¿Conoces el evangelio del reino? ¿De verdad?
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¿Conoces el evangelio del reino? ¿De verdad?

La Pre-Cumbre Latinoamericana de Discipuladores fue el punto más alto en esta etapa de mi vida. A continuación comparto el impacto que recibí sobre, “El ADN del Evangelio del Reino” ministrado por David Kornfield.

Todo comienza con el bajo concepto que tenemos de Dios mismo, reduciendo su majestad, santidad, justicia e incluso el amor que nos regala de manera natural. Lo reducimos a propósitos gananciales que se esfuerzan por aparentar salud y prosperidad al exterior. Pero con una realidad inerte, sin relaciones saludables ni íntegras en el interior. Todo esto resulta también en un bajo concepto del evangelio.

La incoherencia del saber y no hacer
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La incoherencia del saber y no hacer

Mi maestra de la Escuela Dominical nos hacía repetir antes de cada clase. “Cabeza, corazón, manos” basado en Deuteronomio 28:1
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.”
Al final de la clase, todos debíamos gritar. Oír, Guardar y Poner por obra. Quedó claro: de nada sirve saber, si no lo vas a hacer.